Octubre 2004-Liberaciones de Águilas Arpías en Belice
P. Hannon
 

 
 

He terminado recientemente mi estadía como voluntario en el Sitio de Liberación (Hack Site) del Águila Arpía en Belice. Llegué en La Estación de Investigación Las Cuevas en el Bosque de Chiquibul en mayo de este año y la experiencia fue más asombrante y gratificante de lo que pude haber imaginado. Fui parte de un equipo responsable por la liberación (hacking) y posterior cuidado de cuatro arpías juveniles, dos hembras y dos machos.

 Desafortunadamente, a principios de julio, descubrimos uno de nuestros machos muertos cerca de su árbol de comida. Las causas detrás de su muerte aún no han sido determinadas. Un par de semanas después la hembra con las siglas “LG” quien había sido la cazadora más exitosa del grupo. Empezó a dispersarse hacía el oeste del sitio de liberación. Pudimos alcanzar a verla, por lo general, una vez por semana a lo largo de un mes, cada vez se movía más y más hacia el oeste. “LG” eventualmente se fue tan lejos que se nos era imposible caminar hacia su posición en un día.

En agosto, Angel Muela y Marta Curti del Fondo Peregrino, vinieron a Belice para transferir las aves—y los voluntarios –al Área de Conservación y de Río Bravo, administrada por Programme for Belize. Primero intentamos alcanzar a “LG,”  pero después de caminar y acampar fuimos incapaces de acercarnos lo suficiente para la captura y transporte del ave. Sí obtuvimos señal radial por un par de semanas, viajando a las ruinas Mayas de Caracol y obteniendo su señal desde el templo más alto del área. Desafortunadamente, ella permanecía a una gran distancia y hubiese sido muy difícil capturarla y transportarla a pie por la selva. Eventualmente tuvimos que resignarnos y transferir las dos harpías restantes que permanecían cerca de Las Cuevas.  

A mediados de agosto el macho, “DM,” y la hembra, “MX,” fueron liberadas un su nueva casa, Río Bravo. Rápidamente notamos una gran diferencia entre el Bosque de Chiquibul y el de Río Bravo. El soto bosque era más amplio y la vida silvestre más notoria; el Pavo Ocelado (Agriochilis ocellata- Ocellated Turkey) que estáen peligro de extinción, las tres especies de tucán nativos de Belice, venados de cola blanca y zorros grises son vistos a menudo (¡y ni se diga de varios avistamientos de jaguares en solo tres meses!)

Como se esperaba, las dos aves se adaptaron rápidamente a su nuevo hogar. “DM” se acomodó en un área y está bien. “MX” se puso a explorar más que “DM.” Tratamos de localizarla cada cinco días para revisarla y darla un festín de ratas. Al irme de Belice, no teníamos pruebas de que estaba cazando exitosamente. Sin embargo, tengo entendido que recientemente Todd Gillen, Aaron Gallagher y Ryan Phillips, el equipo actual de voluntarios, la encontró con su primera presa, un coatí. Los coatí son animales diurnos de la misma familia que los mapaches: pesan entre 7 y 14 libras, ¡una buena comida para un Arpía!  

En la primera parte de septiembre, Sharon Matola, directora del Zoológico de Belice y coordinadora del Programa de Restauración del Águila Arpía en Belice, arregló un sobre sobrevuelo con las Fuerzas de Defensa de Belice con el propósito de localizar “LG” por su radio transmisor. Los primeros dos sobrevuelos no fueron exitosos. Después de cerca de dos meses sin obtener su señal empezábamos a pensar si la íbamos a volver a ver. Ahora, ya de vuelta en los Estados Unidos, recientemente recibí un mensaje anunciándome que la tercera fue la vencida. Obtuvieron la señal de “LG” a unas ¡diez millas al sur de Caracol! ¡Estas son noticias fantásticas ya que ella es la primera águila liberada que llega a ser totalmente independiente!  Todavía se encuentra muy lejos para ser accesible a pie. El Fondo Peregrino y el Zoológico de Belice, con la cooperación de las Fuerzas de Defensa de Belice, continuarán ejecutando sobrevuelos para verificar la posición del ave con las esperanzas de poder capturarla para así instalarle un transmisor de satélite, para que así su posición pueda ser monitoreada con más regularidad.   

Planes para el futuro incluyen transferir por lo menos dos Águilas Arpías independientes que fueron liberadas inicialmente en Panamá. Este es un momento muy emocionante para el Proyecto de Restauración del Águila Arpía en Belice, mientras que las aves se encaminan hacia la independencia. Espero poder regresar a Belice en un futuro próximo para atestiguar la madurez de las aves y del proyecto.          


 
 

Septiembre 2004-Liberación de Águilas Arpías en Panamá
M. Curti
 

 
 

Capturar a un Águila Arpía es siempre, de una manera u otra, una aventura. Casi siempre es una aventura en paciencia, ya que la persona que espera en el escondite tiene que estar, muchas veces por horas, sin poder moverse o hacer cualquier tipo de ruido por miedo de espantar al pájaro.  Aparte de eso puede ser muy estresante, especialmente cuando has caminado largas distancias o viajado lejos para atrapar al ave. Si el águila se espanta, o la trampa fracasa, todo el tiempo invertido en la empresa será para nada.

Cuando Edwin Cambell, Angel Muela y yo íbamos a capturar a la hembra HH, la próxima Águila Arpía programada para su liberación final en Bocas del Toro, estábamos seguros de tener un largo viaje por delante. El ave estaba a varios kilómetros del área en donde fue liberada así que era más fácil para nosotros llegar al área por agua, en vez de por tierra. Nos despertamos antes del alba para encontrarnos con una fresca mañana de septiembre, empacamos nuestro equipo de acampar, el kennel y la comida en una camioneta y nos pusimos en camino. Nuestra primera parada fue la comunidad de Limón. Ahí transferimos todas nuestras provisiones a un cayuco y cruzamos el Lago Gatún.  Maniobrar por estas aguas puede ser un poco difícil. Esto se debe a que viejos troncos están al acecho justo debajo de la superficie y pueden ser muy peligrosos para botes que se desplacen velozmente. Nosotros íbamos con calma navegando por el agua interrumpiendo el silencio de la mañana e incomodando a las jacanas escondidas entre las cañas, que al escucharnos, de una vez agitaban sus cuerpos negros y recogiendo sus patitas rojas, desaparecían. Lechugas de agua, con sus flores púrpuras y blancas abundan y por encima de nosotros aguiluchos caracoleros caían en elegantes clavados al agua mientras cazaban su principal fuente de alimento, el caracol manzana.

Cuarenta minutos después llegamos a otra pequeña comunidad que colinda con el Parque Nacional Soberanía. Descargamos nuestro equipo una vez más, y esta vez contratamos a miembros de la comunidad para que nos ayudasen a transportarlo. Subimos y bajamos caminos enlodados por más de una hora antes de llegar al lugar en donde acamparíamos, una pequeña iglesia con un techo de zinc verde a lo alto de una colina el cual aguardaba una vista preciosa de un vallecito.  Inmediatamente al llegar prendimos el equipo de telemetría para comprobar si obteníamos señal del ave HH y no escuchamos nada. Nuestros corazones cayeron. ¿Habíamos llegado hasta acá para nada? ¿El ave se habrá movido? Finalmente, esa noche, buscamos la señal en un lugar un poco más lejos y logramos obtener un “bip”  débil. ¡Eso significaba que estaba “relativamente” cerca!  Esa noche preparamos nuestras tiendas de acampar en suelo de la iglesia. En el portal, una araña tejedora había atrapado a un avispón en su telaraña y su batalla dramática por  sobrevivir se convirtió en el entretenimiento de la noche.

Al día siguiente nos despertamos temprano, empacamos nuestro equipo, comimos unas galletas con mantequilla de maní y nos marchamos. Caminamos por horas, trepando o arrastrándonos por debajo de cercas, resbalándonos por las cuestas enlodadas y cruzando quebradas donde ocasionalmente parábamos para llenar nuestras cantimploras con agua fresca.  Eventualmente encontramos a HH en el suelo, entre un matorral de árboles. Cuando nos acercamos ella voló a una rama baja.

Con rapidez nos pusimos a armar la trampa. Cortamos una rama larga que amarramos entre dos árboles para el apoyo de la trampa. Mientras que Angel estaba ocupado asegurando la trampa con la carnada, Edwin y yo nos pusimos a trabajar cortando hojas para hacer el escondite. Finalmente, estábamos listos. Edwin y Angel se alejaron a una distancia prudencial y yo entré al escondite. Desde un huequito podía ver el pájaro si torcía mi cabeza de cierta manera. Después de no escucharla moverse por más de 30 minutos, estiré mi cabeza por encima del escondite para ver que estaba haciendo. ¡Había desaparecido! Llamé a Angel por la radio para decirle que lo más probable era que ella había regresado al suelo donde estaba cuando habíamos llegado.  Sospechamos que estaba ahí por que tenía una presa. Si ese era el caso nunca iba a llegar a la trampa y podrían pasar un buen par de días antes que volviese a tener hambre.

Enseguida nos pusimos a buscar la presa. Angel la encontró y vaya que la encontró: una gran, parcialmente comida, iguana, ¡como del tamaño de un cocodrilo pequeño! Angel puso lo que sobraba de su festín en una percha al lado de la trampa y después él y Edwin se alejaron del área otra vez. Yo permanecí en el escondite y en cuestión de 20 minutos el ave estaba encima de la trampa. Como siempre pasa en ese momento mi corazón empezó a latir rápidamente y empecé a temblar. Si tiraba de la cuerda y fallaba, todo el viaje se echaría a perder. Por suerte, ella había colocado sus piernas en el medio de la trampa y estaba sumamente ocupada comiendo la carnada cuando tiré de la cuerda. ¡La teníamos!

Como se pueden imaginar, transportándola hasta la oficina y después a su destino final: Bocas del Toro, literalmente a pie, por bote, carro y avión, fue otra aventura en sí. Pero después de un par de días pudimos liberarla en un área boscosa a las riberas del Río Teríbe, lo cual fue un alivio para nosotros y lo más probable es que para ella también. Edwin y yo nos quedamos en el área unos días más para asegurarnos de que se estaba adaptando adecuadamente. La semana pasada realice un sobrevuelo y obtuve su señal a unos 2 kilómetros del área de liberación. Parece estar en excelente condiciones y se esta adaptando a su nuevo hogar y vida como una Águila Arpía totalmente independiente               


 
 


Julio 2004-Liberaciones en
Panamá
K. Herrera
 

 
 

El pasado 1 de junio, los moradores de las comunidades de Bonyic y Solón, en Bocas del Toro, en conjunto con representantes de ANAM, corresponsales de diferentes medios de comunicación y miembros del Fondo Peregrino-Panamá (FPP), compartieron una de las mejores experiencias que se pueden esperar de la vida.  Participamos en la liberación de un Águila Arpía hembra de tres años, llamada “2001”, criada en el Centro de Rapaces Neotropicales de FPP con la finalidad de devolverla a su ambiente natural. 
El hecho tuvo lugar a unos 300 metros de altura sobre el nivel del mar en el área de Rancho Quemado de la Quebrada Bonyic, la cual desemboca en el Río Teribe.  Un total de 45 personas orgullosas pudieron vivir esta experiencia, y poder contarla a otros.  En el trayecto de ida, hubo que cruzar ¡7 veces! el río, a una profundidad considerable y luego volver!  Pero aunque el trayecto hubiese sido mayor, aún así, nada hubiese detenido a estas personas (hombres, mujeres y niños), que dejaron la comodidad de sus casas, sus quehaceres y trabajos, y se nos unieron a esta caminata de varias horas, a una marcha bastante rápida, hasta llegar al sitio donde se vivió un evento sin precedentes.
Este Águila Arpía fue capturada el 31 de mayo en el Parque Nacional Soberanía (PNS) y trasladada por aire, por tierra, por río, y finalmente fue transportada por los moradores locales, los cuales estaban deseosos de cargar orgullosamente al Ave Nacional de Panamá hasta su destino de liberación.  Los lugareños bautizaron a 2001 “Terdi” como el Río Teribe.
FPP realiza un programa de cría en cautiverio de esta especie en el Centro de Rapaces Neotropicales (CRN).  Cuando están listas, las aves son liberadas en el PNS en la provincia de Panamá, donde se mantienen monitorizadas hasta que se confirma que son totalmente independientes y que cazan por su propia cuenta.  Luego son recapturadas para ser reubicadas en zonas de bosques extensos bien conservados, que guarden las condiciones básicas para la sobrevivencia de estos animales.  Este es el caso de “2001”, la primera Arpía liberada en suelo panameño con el objetivo de que sea completamente independiente de los cuidados del personal de FPP.
Ahora sólo nos queda esperar que la naturaleza haga el resto, pues se espera que “2001” pronto encuentre un macho de su especie y que se reproduzcan, aumentando así la variedad genética de esta especie.
FPP lleva desarrollando desde hace varios meses un programa de educación ambiental en el área y existe actualmente un convenio de colaboración entre las once comunidades Naso y la organización.  Además FPP ha extendido su programa a algunas comunidades Gnobes, que por su ubicación cercana están muy relacionadas a los sitios de liberación de estas aves.  Esperamos que los vecinos de las comunidades del Río Teribe y la Quebrada Bonyic, sean los defensores de esta especie, al igual que lo han hecho con el resto de los recursos naturales de la región. 


 
 

Mayo 2004-Liberaciones en Panamá
M. Curti
 

 
 

 Hemos estado muy ocupados con las liberaciones de las Arpías estas últimas semanas.  En este momento tenemos 15 águilas liberadas, muchas de las cuales han empezado a desplazarse a grandes distancias del área de liberación, y ¡todas al mismo tiempo!  Aunque esto son buenas noticias para el proyecto, y para los pájaros- ya que significa que están empezando a independizarse y a cazar un poco por si mismos- constituye una gran cantidad de arduo trabajo para los voluntarios y el personal que tiene que seguirlas. 

Hemos tenido la suerte de poder ver a la mayoría de los pájaros que están lejos del área de liberación (ahora mismo hay 5 aves alejadas) con presas silvestres dos o tres veces, así que sabemos que pueden capturar su propia comida.  Pero una hembra llamada Pannaba (MY) se esta moviendo y nunca la hemos visto con una presa.  También hemos podido ver claramente sus patas, las cuales se volverán de un color amarillo brillante cuando empiece a cazar con regularidad, y hasta ahora no hemos visto un gran cambio en la coloración.  De momento ella es nuestra mayor preocupación ya que no sabemos si puede sobrevivir por si misma sin nuestro aporte alimenticio.  Cada cinco días aproximadamente (las Águilas Arpías no necesitan comer todos los días, y en estado silvestre pueden comer unas dos o tres veces por semana) salimos en su busca para poder alimentarla.  Pannaba es un pájaro muy elusivo que tiende a moverse bastante.  Muchas veces ni siquiera podemos encontrar la señal de su radiotransmisor desde el último lugar donde la habíamos visto.  Esto puede complicar bastante las cosas, ya que podemos pasar horas e incluso días caminando por el bosque en su búsqueda, y no tener suerte!  Esta semana, y después de no haber recibido su señal por mas de 7 días, decidimos buscarla desde una avioneta.  Una vez que supiésemos donde se encontró su señal, la marcaríamos con un GPS y enviaríamos a nuestros voluntarios a buscarla por tierra.

Mientras todo esto estaba pasando, también empezamos a intentar atrapar algunas de las águilas para cambiar sus radiotransmisores, ya que las baterías de los mismos tienen una vida de poco mas de un año, y muchas terminaran agotándose muy pronto.  Para complicar aun mas las cosas, dos jóvenes arpías empezaron a volar en las cámaras de vuelo y estaban listas para ser trasladadas al área de liberación, mientras que otras dos águilas, que ya estaban en el área de liberación, estaban listas para ser liberadas.  Con 3 voluntarios, Angel y yo, no hay que decir que ¡teníamos nuestras manos llenas!

Pero al final todo acabo bien.  Angel pudo localizar la señal de Pannaba desde el aire y nuestros voluntarios están buscándola.  Dos águilas fueron puestas en la jaula de liberación, y dos mas fueros liberadas exitosamente.  Mañana salimos al campo nuevamente, esta vez para atrapar a una de las aves independientes, para trasladarla a lo que será su nuevo hogar en Bocas del Toro, Panamá.  Si tenemos éxito, podremos tomarnos un descanso, aunque sea solo por un día!


 
 

Febrero, 2004-Liberaciones de Águilas Arpías en Panamá
 
M. Curti
 

 
 

Es este tiempo otra vez en el proyecto del Águila Arpía.  Dos aguiluchos más están listos para ser liberados en el Parque Nacional Soberanía en Panamá.  Llegué al “hack site” un miércoles lista para pasar una semana tranquila llevando a cabo las liberaciones y pasando todo los días en el “blind.” Sin embargo, tuve una semana de largas caminatas que llegaron a durar todo el día, algunas tristezas y una o dos sorpresas. 

En mi primera noche en el “hack site”, estaba haciendo un chequeo rutinario de señales cerca de la cabaña.  Todo parecía normal hasta que encontré la señal de un macho juvenil que llamamos “Yala Purba”.  La señal era débil y el “pip” normalmente lento de su señal se había cambiado a un pulso rápido que sólo podía significar una cosa: una señal de mortalidad.  Mientras trabajaba en otros proyectos, he experimentado, “señales falsas de mortalidad”  – cuando el animal está bien saludable y activo pero su trasmisor no está funcionando bien.  Esta fue la esperanza a la que me aferré.  Continué diciéndome a mi misma, “Esta ave ha estado por aquí desde hace rato. Él sabe cómo cuidarse.  Su transmisor debe estar funcionando mal.”  Después de todo, he tenido el placer de trabajar con este pájaro por un año  y medio y no estaba preparada para que él muriera.  No obstante, a pesar de todos mis deseos, su trasmisor estaba funcionando bien.  La mañana siguiente a primera luz, el voluntario Mario Guerrero y yo nos pusimos en busca de Yala Purba. Lo localizamos cerca de la orilla del río de Agua Salud, su cuerpo yacía al lado de un árbol caído.  Lo examinamos de cerca buscando señales de heridas de bala – los incidentes de cacería en el parque usualmente aumentan durante la época seca y habíamos notado bastante actividad de cacería últimamente – pero no encontramos nada que indicara que había sido disparado.  Eso al menos, fue un alivio.  Si un ave tiene que morir, es más fácil de sobrellevar cuando su muerte es por causas naturales y no en las manos de humanos.  Más tarde, pudimos sacar radiografías de su cuerpo y tomar algunas muestras de sangre.  La mejor teoría que tenemos es que él fue mordido por una culebra, pero probablemente nunca sepamos que es lo que pasó.  Quizás eso, el no saber, es lo más difícil de sobrellevar.

Sin embargo, entre la tristeza y la decepción en este conjunto de eventos, aún teníamos otras 11 águilas para cuidar, tres de las cuales significaban caminatas largas por muchas horas desde la cabaña.  Una sorpresa agradable vino cuando localizamos a “Sulub” el Águila Arpía macho de mayor edad en el Parque Nacional Soberanía.  Sulub es todo un personaje y durante meses ha tenido con el hábito de quedarse alrededor de su árbol de alimentación esperando a ser alimentado, mientras otras aves más jóvenes han comenzado ya a cazar por sí mismos (ponemos comida para las aves por la noche, así que ésta no pueden vernos y no nos asociarán con la comida). Está de más decir, que estábamos muy complacidos cuando, hace ya algunos meses, Sulub comenzó a recorrer áreas más extensas y a menudo no regresaba a su árbol de alimentación por varios días.  En el momento en que yo llegué al “hack site”, él no había sido visto por algún tiempo así que decidimos ir a buscarlo para saber que todo estaba bien.  Después de una larga caminata de 5 horas por lomas y a través de la densa vegetación, recibimos el primer “pip” débil de su señal.  Bromeando, me ofrecí a comprar la cena del voluntario y su entrada para ver una película en el cine si lo localizábamos y si se estaba comiendo alguna presa silvestre (Estoy segura que no tengo que contarles el final de esta historia).  Después de casi una hora, obtuvimos una señal muy fuerte viniendo en dirección de un pequeño arroyo debajo de nosotros.  A medida que nos aproximamos, escuchamos la familiar llamada de un Águila Arpía.  Lo encontramos perchado en una rama baja con sus alas caídas cubriendo sus patas.  Esto era una señal segura de que tenía algo que estaba tratando de proteger.  Lentamente me moví por algunos árboles alrededor para tener una mejor vista.  A través de mis binoculares pude claramente distinguir un perezoso de 3 dedos recién cazado, incrustado ¡en las garras de Sulub¡  Esto fue un avistamiento increíble para nosotros.  Uno de los primeros indicadores del éxito del programa es cuando las aves comienzan a cazar por si mismas y nosotros estábamos orgullosos de que Sulub finalmente había hecho esta transición.  Dejamos el área rápidamente, planeando inmediatamente nuestra cena y cuál película veríamos al regresar a la ciudad.

Al día siguiente liberamos dos Águilas Arpías juveniles a las cuales les está yendo muy bien.  Mientras me sentaba en el “blind,” observando a estas aves experimentar la selva por primera vez, sentí alegría y algo de miedo.  Después de todo, ellas tienen todavía que aprender sobre los peligros ocultos y las aventuras que les esperan y no es mucho lo que podemos hacer para protegerlos.  Pero, así como las arpías, nosotros tampoco sabremos nunca, qué sorpresas nos podríamos encontrar, cuando estamos trabajando para la conservación de la vida silvestre.  Al menos estamos juntos en esta aventura.


 
 

Septiembre 2003-Liberaciones de Águilas Arpías en Panamá
A. Muela
 

 
 

Al menos dos de las Águilas Arpías liberadas están cazando con regularidad y han dejado de depender de nuestro aporte de comida.  Durante algún tiempo sospechamos que estas aves podían estar consiguiendo su propia comida, pero no fue hasta que seguimos a cada una de ellas a diario por más de una semana, que pudimos comprobar directamente su habilidad para cazar.  Las dos aves son hembras y parece que muestran cierta predilección hacia los perezosos, tal vez por que son las presas que mas fácilmente pueden atrapar.  Pensamos que el perezoso es uno de los primeros animales que las jóvenes arpías capturan, y que más adelante, a medida que refinan sus técnicas de caza, se aventuran con presas más difíciles, como pueden ser los monos aulladores, y otros primates.
Ha pasado un año desde que las primeras aves fueron liberadas en el Parque Nacional Soberanía, y los transmisores que fueron instalados en las primeras águilas están llegando al final de su vida útil.  Antes de que se agotase la batería de estas unidades, decidimos atrapar a las Águilas más viejas para reemplazar sus radio-transmisores.  Esto nos ha dado la oportunidad de comprobar de cerca el estado de salud y la condición física de estas aves.  Algunas han perdido algo de peso en comparación con cuando fueron liberadas, pero definitivamente todas han mostrado una fortaleza mayor y una masa muscular mas desarrollada.  Una vez que se reemplazó las unidades de telemetría, las águilas fueron nuevamente liberadas.  Hemos empezado a probar radiotransmisores satelitales en las Arpías para ver la posibilidad de usar esta tecnología en el monitoreo remoto de los movimientos de dispersión de estas aves.
Se ha identificado un área en la provincia de Bocas del Toro donde seguramente se empezarán a liberar aquellas águilas que estén totalmente independizadas de nuestro cuidado.  La selección de un lugar donde liberar Arpías es un proceso lento que requiere la implementación de un programa de Educación Ambiental en la zona, y el apoyo de las autoridades locales y regionales.  Las primeras entrevistas llevadas a cabo en el lugar han sido muy positivas.  Esperamos poder trasladar la primera ave al área de liberación en pocos meses.


 
 

Agosto 2003-Liberaciones de Águilas Arpías en Belice
A. Muela
 

 
 

La pareja de águilas que fue liberada en Belice el pasado abril fue acompañada de otras dos Arpías a mitad del mes de junio.  Las cuatro aves siguen desenvolviéndose perfectamente, siendo el macho más viejo (Black DX) el que más se aventura en el bosque.  Todas las águilas regresan con regularidad al area de liberación para alimentarse.  Pensamos que todavía pueden pasar algunos meses antes de que se observen los primeros intentos de caza por parte de alguno de estos individuos, pero de momento las voluntarias encargadas del seguimiento de estas aves reportan información muy positiva. 

Eva Mac, Shelly Johnson y Jennifer Struthers son las biólogas que en la actualidad están monitorizando el estatus de las Arpías liberadas.  Estas muchachas, al igual que todos los voluntarios que están participando en el Programa de Liberación de Rapaces, aportan una gran contribución personal a la conservación de la fauna y flora del Neotrópico.  Cada voluntario pasa un mínimo de cuatro meses dando seguimiento a varias Águilas Arpías y son estas personas las encargadas de asegurar el bienestar de las aves desde que son liberadas hasta que se hacen independientes de sus “padres adoptivos”.  El trabajo de campo en un bosque Neotropical no es siempre fácil, y a ello hay que añadir que los lugares de liberación son generalmente áreas remotas de difícil acceso.  Todos los voluntarios que han participado en la liberación de estas majestuosas aves, han demostrado ser auténticos entusiastas de las rapaces y de su conservación.  Si alguno de nuestros lectores está interesado en participar en nuestro programa de voluntariado, le invitamos a que lea nuestra pagina de voluntariado.


 
 

 

Abril 2003-Liberaciones de Águilas Arpías en Belice-

Marta Curti

 

 
 

Mientras que nos sentamos en el área de observación, luchando en silencio contra los mosquitos y las moscas negras,  los primeros haces de luz hacían resplandecer el verde del bosque y los rayos del sol comenzaron a verse desde los altos árboles de Chicle que componen la mayor parte de nuestro paisaje.    En la distancia, oímos a los monos aulladores saludando el día con sus lamentaciones guturales típicas que hacen eco a través del bosque y que suenan como un coro de 20, cuando en realidad eran sólo dos o tres.   El olor de la lluvia flotaba en el aire.   En medio del apuro y del alboroto de una típica mañana en la región salvaje de Belice,  algo muy anormal estaba a punto de suceder.   El bosque recibía nuevos residentes; dos Águilas Arpías criadas en cautiverio que eran liberadas en este país de Centro América por vez primera.  Mientras que esperábamos ansiosamente a que las águilas salieran de la jaula de liberación (“hack box” por su nombre en inglés),  su hogar por las últimas tres semanas, y se aventuraran a salir al bosque por primera vez,  no pude evitar pensar en el largo proceso que trajo a estas aves aquí en primer lugar. 

Comenzó a tempranas horas de la mañana del 19 de marzo, cuando Angel Muela, Nadia Sureda, Martin Gilbert y yo condujimos hacia el aeropuerto de la ciudad de Panamá con tres Águilas Arpías, 4 cajas de ratas congeladas, y 3 cajas llenas de equipo en el remolque.   Dos de las águilas, una hembra y un macho,  tenían como destino el lugar de su futura liberación, la Estación de Investigación de Las Cuevas (LCRS), localizada al oeste de Belice.   La tercera Arpía, nacida sin visión en un ojo por lo que no será liberada, se dirigía hacía su nuevo hogar en el Zoológico de Belice donde su presencia ayudará a educar a turistas y gente local sobre la importancia de las águilas y de las rapaces en general.

Una vez que nos cercioramos que las aves y el equipo fueron guardados con seguridad en el avión, nos despedimos de Nadia y Martin.   Después, Angel y yo subimos al avión.   Todo iba muy bien hasta que llegamos a El Salvador, donde perdimos nuestra escala por apenas 10 minutos.    Ya que sólo hay un vuelo a Belice desde El Salvador cada día, no tuvimos otra opción que pasar la noche en ese país.   Mientras tanto en Belice, multitudes de reporteros y oficiales del gobierno esperaban ansiosamente la llegada del avión en el cual ni nosotros, ni las águilas estábamos.  Miembros de la Armada Británica se pusieron a la disposición ese día  para  trasladar a las aves a su nuevo hogar vía helicóptero.    Pero mientras que el avión aterrizaba, Angel y yo intentamos negociar nuestra estadía en un hotel de El Salvador, que no nombraremos, cuya política no permite mascotas.   Rápidamente aprendimos que ellos no iban a hacer ninguna excepción, aunque se tratase de una especie en peligro de extinción.   Al final nos tomó cerca de 5 horas el recoger el equipo y las águilas y encontrar un hotel que acomodase Águilas Arpías vivas y alrededor de 200 ratas congeladas.   Eventualmente, después de un largo viaje que nos permitió ver campos,  granjas, volcanes, e incluso el mar, llegamos sanos y salvos donde pasaríamos la noche.

Al día siguiente llegamos a la ciudad de Belice a tiempo, pero un poco cansados del viaje.   Aunque llegamos con un día de retraso, los reporteros, políticos y ciudadanos de Belice que vinieron para saludarnos estaban muy entusiasmados.  Después de una corta recepción y una conferencia de prensa, yo acompañé al Arpía macho que iba al Zoológico de Belice, mientras Angel continuó con las otras dos Arpías hacia LCRS.  La estación de Las Cuevas está localizada en el corazón del bosque de Chiquibul, y es accesible sólo para los más serios vehículos  4X4, particularmente en la estación lluviosa.  Haciendo énfasis a su nombre, el área está llena de cuevas profundas y oscuras que proporcionan oportunidades de exploraciones para los más valientes.  Una torre de observación en lo alto de una colina ofrece, literalmente, una vista de pájaro de numerosas partes del país y de la vecina Guatemala.     Para llegar allí,  uno debe pasar por el Río Macal  a través de la sierra montañosa “Mountain Pine”, un refugio para rapaces tales como Halcones Reidores y varios tipos de Milanos.   Bandadas de Guacamayas pueden ser vistas y oídas cuando vuelan por encima en las tempranas horas de la mañana, y, en un día de suerte, un jaguar pasó literalmente a 10 metros del área de observación.   También se ven zorros grises, monos arañas, coatis y tayras cerca del sitio de liberación.   Esta área se tiene abundante fauna y sabemos que las águilas se adaptarán bien. 

Justo después de su llegada y de ser colocadas dentro del hack box, las águilas se adaptaron rápidamente a sus alrededores.   Nuestros intrépidos voluntarios, Jerod Clabaugh y Corrine Folsom, quienes son responsables de que las águilas estén sanas y se estén alimentándose bien, observan estas aves por varias horas cada día.   Ellos estaban allí para ver los primeros ejercicios con las alas y vieron como las aves aprendían sobre los monos araña.   Aunque ciertamente es agradable ver el desarrollo de las aves mientras están en el hack box,  todos estábamos  ansiosos de ver estas aves volar.   Llegó el 12 de abril de 2003 finalmente, el día de liberación  .

Habíamos estado en el área de observación solamente por una hora cuando las águilas nos recompensaron con algo de lo que nunca me cansaré: ver a las aves tomar sus primeros pasos hacia la libertad.   El macho fue el primero en salir, y rápidamente empezó a alimentarse de las ratas que colocamos para ellos.   Unos minutos después, siguiendo los pasos del macho, la hembra caminó afuera del hack box.  Aunque todavía les queda mucho a las aves antes de independizarse (7 meses)  y aún más para llegar a la madurez sexual (4-5 años), se ha tomado el primer paso, y quizás el más importante, para restaurar el Águila Arpía a su antigua distribución en Belice.   En este día,  The Peregrine Fund/Fondo Peregrino – Panamá y todos los ciudadanos de Belice y aquellos que hicieron este día posible deben sentirse muy orgullosos por lo que hemos logrado juntos.    ¡Corrie, Jerod y yo ciertamente lo estamos!


 
 

 

Marzo 2003-Liberaciones de Águilas Arpías-

Angel Muela

 

 
 

Marzo ha sido un mes con resultados positivos y negativos.  El 6 de marzo dos jóvenes águilas eran liberadas en el Parque Nacional Soberanía (PNS).  Desafortunadamente, la inexperiencia hizo que una de ellas (Hembra MC) fuese presa de un Jaguar al día siguiente de su liberación.  Aunque cierta depredación natural es de esperarse (en estado salvaje un alto porcentaje de animales muere en su primer año por depredación), nuestro objetivo es reducir estos eventos lo máximo posible.

Francisco Barrios viajó a Belice para coordinar la construcción de una jaula de liberación cerca de la Estación de Investigación de Las Cuevas, la cual es manejada por el Museo de Historia Natural de Londres.  El apoyo de Las Cuevas, el Zoológico de Belice, y el Ministerio de Recursos Naturales de Belice, fue decisivo para poder completar la construcción en tiempo record.  El 20 de Marzo Marta Curti y Angel Muela llegaron a Belice con tres Águilas Arpías.  Dos de ellas (Hembra MX y Macho DX) fueron trasladadas al área de liberación de Las Cuevas.  Un tercer ejemplar, un macho que no puede ser liberado por haber nacido con problemas de visión, fue donado al Zoológico de Belice y formará parte del Programa de Educación Ambiental que se estará llevando en ese país.  Marta se quedará en Belice temporalmente entrenando a Corrie Folsom y Jerod Clabaugh, los voluntarios que se encargarán de monitorear y cuidar de las Águilas durante los primeros meses.

Mientras tanto, en Panamá los voluntarios Johana Cedeño, Humberto Fossatti, Félix Sandoval y Elsie Ashworth continúan monitoreando las águilas que han sido liberadas en PNS.  Todas las aves regresan al área de liberación con regularidad a alimentarse, aunque dos de ellas (Hembra MA y Macho DT) se han alejado considerablemente.


 
 

Febrero 2003-Liberaciones de Águilas Arpías-

Angel Muela

 

 
 

Trasladar las parejas reproductoras de Águilas Arpías de nuestras oficinas principales en Boise, al Centro de Rapaces Neotropicales en Panamá, tuvo un impacto positivo increíble  en el comportamiento reproductivo de las aves.  Sus nuevas jaulas de crianza, situadas en mitad del bosque, combinado con una dieta nutritiva y diversa, y un manejo cuidadoso de las puestas huevos, nos permitieron obtener 17 pichones, un número que excedió todas nuestras expectativas.    Que año tan exitoso!  Con tantos polluelos tuvimos que hacer frente a nuevos desafíos.    Todos nuestros planes para liberar estos pájaros tuvieron que ser acelerados y también tuvimos que encontrar los biólogos que pudiesen monitorear los pájaros una vez estos fuesen liberados.  

Con el apoyo de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), establecimos un área de liberación en el Parque Nacional Soberanía (PNS), cercano a la Cuenca del Canal de Panamá.   Construimos dos jaulas de liberación, hack-boxes por su terminología en ingles, las cuales son jaulas modificadas que permitirán que las aves se acostumbren a su nuevo ambiente al mismo tiempo que los biólogos pueden supervisarlas y alimentarlas sin ser visto.      Cuando los pájaros empiezan a volar, alrededor de los seis meses de edad, y después de algunas semanas en el hack-box, las águilas se liberan y éstas comienzan a explorar sus alrededores, volviendo siempre al hack-box para comer.   Nuestro plan es continuar liberando aves jóvenes e inexpertas en PNS, donde cuentan con el hábitat apropiado y donde nuestros biólogos pueden seguirlas diariamente.    Una vez que las aves empiezan a cazar y llegan a independizarse de nuestro cuidado, serán desplazadas a áreas más remotas donde el monitoreo diario no será necesario y donde sus probabilidades de sobrevivir a la edad reproductora serán mayores.   

Un total de 10 aves han sido liberadas en Panamá hasta ahora.   Las primeras dos águilas fueron liberadas en septiembre 2002, y recientemente hemos observado los primeros intentos de cazar por uno de ellos, Macho CZ.    Estamos esperando ver las primeras capturas de presas en un futuro cercano.   Nuestro plan a largo plazo es el continuar las liberaciones a través del área de distribución de las de águilas en Centro América.        Nuestro equipo visitó Belice en diciembre de 2002, y ahora contamos con el apoyo y entusiasmo de los grupos gubernamentales y no-gubernamentales e individuos en ese país y planeamos hacer liberaciones allí en un futuro cercano.    Tenemos como objetivo trasladar los primeros aguiluchos a Belice a finales de Marzo.


Notas de Campo

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