Marzo 2005-Conservación del Halcón Pechinaranja
 
A. Muela
 
 

Debido al poco éxito de anidación en Belice el año pasado, (De los 9 nidos monitorizados, sólo pudimos confirmar que un polluelo logró aprender a volar exitosamente. Lo más probable es que lo demás nidos fracasaron), este año decidimos recolectar huevos de halcones pechi-naranja (OBF) en vez de polluelos.
Nuestro objetivo es aún obtener 3 hembras para completar cinco parejas en el programa de reproducción en cautiverio del Centro de Rapaces Neotropicales, en Panamá.  Al retirar los huevos al inicio del periodo de incubación se disminuye la probabilidad de depredación natural. A la vez, al tomar los huevos, la probabilidad de que los adultos pongan otra nidada de huevos es más alta, por ende duplicando la producción de huevos de OBF para ese año.
Nuestro plan es, entonces, mantener cualquier hembra que nazca y liberar a los machos en los bosques de Belice.
Hasta ahora la temporada de Halcón Pechi-naranja ha empezado exitosamente. Marta y yo visitamos el primer nido de OBF y estuvimos muy contentos de ver que la pareja en ese sitio ya habían puesto tres hermosos huevos. Sin muchos retrasos hicimos arreglos para tomar los huevos y transportarlos a nuestras instalaciones en Panamá.
Escalar una pared de piedra caliza es muy peligroso. Los bordes filosos de las piedras fácilmente podrían cortar las cuerdas que usamos en el descenso. Además, constantemente están cayendo piedras sueltas y siempre existe el potencial que alguien salga malherido. Siempre tomamos todas las precauciones para minimizar el riesgo para nosotros y los pájaros.
Mientras Marta me aseguraba, descendí unos 50 metros hasta la repisa en donde se encontraba el nido. Con mucho cuidado coloque los huevos en un contendor especial  y empecé a ascender la pared. Una vez ahí, puse los huevos en una incubadora portátil mientras Marta  guardaba los accesorios de escalar. Apenas todo estuvo listo regresamos a la cuidad de Belice y nos preparamos para regresar a Panamá con nuestro valioso cargamento.
Una vez en Panamá, llevamos los huevos a nuestras instalaciones y ahora mismo están bajo el cuidado de Saskia Santamaría y Mary Schwartz, nuestras especialistas en reproducción en cautiverio. Los tres huevos parecen ser fértiles y esperamos que en unos días tengamos tres polluelos de OBF.    


 
 

Junio 2004-Conservación del Halcón Pechinaranja
 
M. Curti
 

 
 

Cerca de uno de los muchos caminos rurales de Belice, en la parte alta de una pared de piedra caliza, viven un par de Halcones Pechinaranja.  Hemos estado observándolos cerca de dos años y en cada una de las visitas hemos apreciado maravillosos espectáculos.  Notamos que  volaba rápidamente por el aire detrás de la cima, persiguiendo aves y defendiéndose de los buitres y gavilanes blancos, o posado en ramas al atardecer, donde el sol podía iluminar con sus destellos su hermoso plumaje.  Durante una de las primeras visitas de esta temporada, tuvimos la oportunidad de ver al macho con una presa entre sus garras. Él comenzó a chirriar y de algún hueco en la cara de la piedra, la hembra respondía.  Rápidamente, sin embargo, la luz comenzó a disminuir y perdimos la visión del intercambio de comida lo cual nos hubiera podido revelar donde estaba anidando esta pareja. 
En nuestra siguiente visita, llegamos temprano y rápidamente localizamos al macho en una percha descubierta sobre una protuberancia de la roca.  Esperamos a la salida del sol, observando detenidamente las paredes por si veíamos a la hembra. Después de varias horas viendo al macho, y que éste no se movía ni una sola pulgada,  observamos un movimiento en un pequeño hueco dentro de la roca, justo debajo de donde el macho estaba posado.  Buscamos con detenimiento y para nuestra sorpresa pudimos deleitarnos cuando descubrimos a un juvenil, de tres a cuatro semanas de edad. El polluelo elegantemente aleteaba sus delicadas alas y miraba hacia fuera. Este descubrimiento inmediatamente provocó poner en marcha un plan de acción para hacer un descenso hacia el nido el día siguiente. 
Nos tomó más de dos horas de intensa caminata, el poder llegar a la cima de la pared .  Mientras caminábamos, vimos hermosas aves e incluso algunos restos de cerámicas y de huesos humanos, lo cual nos hizo pensar que estábamos en algún cementerio antiguo.  A veces teníamos que escalar rocas y subir a gatas mientras que otras veces teníamos que deslizarnos un poco.  Todo el tiempo tratábamos de evitar el mínimo contacto con unos árboles venenosos que han sido conocidos por su madera venenosa y que han causado reacciones alérgicas muy fuertes a aquellas personas que han tenido la mala suerte de tocarla.  Finalmente llegamos al medio día a la cima de la pared y rápidamente arreglamos las cuerdas para bajar al nido. Ángel descendió primero hacia el nido y consiguió ver muy de cerca al halcón Pechinaranja juvenil. Después de una detenida observación, él pudo determinar que el pichón era, en efecto, un macho y no una hembra, por lo cual tendríamos que dejarlo en su nido.  Aunque era desafortunado para nosotros, pues de momento necesitamos tres hembras para completar nuestras parejas de cría en cautiverio para el programa de reproducción en Panamá, fue maravilloso tener la oportunidad de ver un nido de Halcón Pechinaranja tan de cerca. Nos quedamos pocos minutos en el lugar antes de continuar nuestro descenso, para así, no perturbar demasiado del polluelo.
Unas semanas más tarde, Ángel y yo regresamos al área de anidación y pudimos ver con alegría al polluelo, ahora tratando de volar de un lado al otro con su madre y, al menos desde nuestro punto de vista, dándole algún que otro susto!
Para cuando sea época de cría nuevamente y Ángel y yo regresemos a Belice, este joven Halcón Pechinaranja habrá ciertamente obtenido su independencia, habrá dejado el sitio de anidación y estará comenzando a hacer su ruta por el mundo.
¿Sobrevivirá? (el porcentaje de mortalidad de estos rapaces juveniles es alrededor de 75-80%) ¿Llegará a convertirse en a adulto?  ¿Descubrirá sitios desocupados para establecer su propio territorio con un amplio numero de presas a su alrededor? ¿Logrará encontrar una hembra y se reproducirá eventualmente? Nunca sabremos las respuestas a estas preguntas. Pero así como pude verlo surcar el cielo bajo la mirada cuidadosa de su madre, al menos yo, tengo esperanzas.


 

 

Marzo 2003-Conservación del Halcón Pechinaranja
 
M. Curti
 

 

 

Angel Muela y yo llegamos a Belice a mediados de marzo.  Parte de nuestro viaje estaba dedicado a llevar 2 Águilas Arpías criadas en cautiverio al área de liberación cerca de la estación científica de Las Cuevas, en el bosque de Chiquibul.  Una vez que los pájaros y los voluntarios se establecieron en sus nuevos “hogares”, nosotros continuamos hacia nuestra próxima misión: buscar y monitorizar aquellos nidos de Halcón Pechinaranja (OBF por sus siglas en inglés) que encontrásemos.  Angel ya había hecho varios viajes a Belice, por lo que sabíamos donde se encontraban varias parejas de OBFs.  Ahora sería sólo cuestión de tiempo y paciente observación para poder localizar los nidos.

El primer nido que encontramos estaba en un enorme agujero en mitad del bosque el cual se había formado hacia mucho tiempo al colapsarse el techo de una cueva, dejando una enorme cavidad en lo que de otra forma es un bosque intacto.  El fondo de este agujero está cubierto de grandes árboles.  zopilotes negros (Coragyps atratus) y milanos cola de tijera (Ictinia mississippiensis) eran algunas de las especies que veíamos planear sobre este espectacular paisaje.

Llegamos a este agujero una mañana de finales de marzo, esperando encontrar a la pareja incubando huevos o cuidando de polluelos recién nacidos.  Mientras revisábamos la pared en busca del nido, quedamos sorprendidos al encontrar 2 polluelos de aproximadamente 4 semanas de edad.  Esto significaba que teníamos que movernos con rapidez.

Para completar nuestro grupo de OBFs reproductores, necesitábamos 4 hembras       más.  Los otros 5 machos y una hembra que teníamos en nuestro Centro de Rapaces Neotropicales (CNR) en Panamá provenían de huevos obtenidos en Panamá.  Para poder maximizar la diversidad genética, sería de gran importancia el conseguir polluelos de Belice.  Hay que señalar que no se pueden sacar los polluelos cuando son muy jóvenes ya que a temprana edad en muy difícil poder determinar con exactitud el sexo del ave.  Tampoco se pueden sacar cuando han crecido mucho ya que pueden ser difíciles de atrapar ya que podrían saltar del nido prematuramente, así que con 4 semanas de edad no teníamos mucho tiempo que perder.

Angel estaba empezando a enseñarme a escalar, y aunque no sería yo la que bajase al nido, si sería la que asegurase a Angel.  Apenas tuvimos un día para practicar y obtener todos los permisos necesarios.  A la mañana siguiente preparamos todo el equipo de escalar que íbamos a necesitar, incluyendo las cuerdas, mosquetones, ochos, radios, y muchos litros de agua.  Nos dirigimos hacia el lugar de descenso y después de una hora de preparativos, Angel estaba listo para bajar al nido.  Nuestro plan era de comunicarnos a través de radios portátiles para que yo supiese cuando tenía que darle más cuerda a Angel, cuando se había atrapado al polluelo, y cuando tenia que recoger la cuerda de seguridad.  Las cosas fueron muy bien el primer minuto.  Después de que Angel hubiese bajado unos metros por la pared, perdimos todo el contacto por radio.  Estuvo en la pared un total de una hora, y la única forma de comunicarnos era a base de gritos esperando que todo saliese bien.  Finalmente Angel llegó a la cima de la pared cargando una preciosa hembra de OBF.  Pocos días después, Angel regreso a Panamá y yo volví a Las Cuevas para seguir trabajando en la liberación de las Arpías.

Hace poco hablé con Angel y me informó que la joven OBF había sido emparejada con un macho y que ambos están muy bien.  Aún tendrán que pasar varios años antes de que esta pareja se reproduzca con éxito, y no veo el momento de poder liberar a las crías de estas aves en los bosques que fueron una vez su hogar.

 

 

 


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